Retos del Emancipado


Un domingo, pasa. Dos, sobrevives. Tres, te empieza a picar… Pero cuando llevas meses sin probar el arroz y conejo de los domingos empiezas a estar jodido.

Y lo peor no es que no lo pruebas, es que no sabes cómo cocinarlo. Así que te vas conformando con las paellicas que de vez en cuando te hace tu suegro el domingo que bajas a Elche. Pero pronto te das cuenta de que quieres más, que no es suficiente, que quieres tener el poder de decidir si hoy comes arroz o no. Y es entonces cuando dices… “ESTE DOMINGO COMEMOS ARROZ Y CONEJO”.

Acuerdate de comprar conejo en el Super, de estar provisto de pimientos rojos y arroz bomba, de tener colorante, de poner los garbanzos a remojo el dia antes… Las medidas, dos puñados de arroz por cabeza, 10dl de aceite para dos, que no deje de hervir, que no se quede seco… pero al final, cuando pruebas tu primer arroz con conejo y encima te sale bueno, todo te sabe a gloria

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(Las instantáneas son del que hice este domingo pasado) :mrgreen:

Cuando te emancipas, bien solo o en compañía, descubres que un montón de cosas que antes ocurrían a tu alrededor y a las que apenas dabas importancia sencillamente dejan de suceder. Pongo algunos ejemplos:

  • la ropa, que antes pasaba directamente del cesto de ropa sucia a tus cajones perfectamente lavada, planchada y colocada, deja de hacerlo y se amontona en el cesto.
  • La nevera y la despensa, que antes SIEMPRE estaban llenas y con algo que echarte al gaznate en los momentos de gula y ansiedad, aparecen ahora vacias e incluso con eco.
  • Las pelusas, que eran unos bichos que de vez en cuando te encontrabas cuando vivías en casa de tus padres, ahora se hacen fuertes debajo de tu cama y te siguen con la mirada mientras pasas al aseo.
  • La comida, que antes era elaborada, sana, rica y nutritiva, ahora se limita a huevos fritos, ensaladas y cosas a la plancha.
  • ….

Estos casos son solo algunos ejemplos pero hay muchos mas que seguro los emancipados lean este post podrían enumerar. Y claro, el empancipado tiene dos respuestas naturales a este problemón: la primera es negarse a la evidencia e intentar subsistir sin adaptarse al cambio, tirando de tapper congelao recogido los findes en casa de mamá, o usando las sábanas y no lavarlas hasta que empiecen a crujir. La otra opcion es asumir tu situación e intentar remediarla

Pero no nos engañemos, que Roma no se hizo en un dia y no te va a salir todo a la primera convirtiendote en “tu madre” de la noche a la mañana, aunque un buen truco puede ser el ir marcándose retos, pequeños hitos que poco a poco te acerquen a la vida que antes tenías y que te fue arrebatada de pronto solo por el mero hecho de irte de casa. De ese modo las decepciones al fallar en el intento no te vencerán del todo y, sin embargo, las pequeñas victorias se irán sumando unas con otras hasta formar un buen puñado de sabiduría que nunca habrías adquirido si te hubieras negado a la evidencia de que tus padres ya no están allí para cambiarte los pañales.

Así que a partir de hoy empiezan “Los Retos del Emancipado”. Veremos que tal se da.