17 - Abril - 2008

Tú, que en el autobús te sientas en el asiento del pasillo para que nadie se siente a tu lado. Tú, que obvias al peatón que espera en el paso de cebra. Tú, que no respetas los espacios al andar por la acera y si chocas con otro sueltas un ‘perdón’ vacío de intenciones. Tú, que en la calle tiras los papeles al suelo porque ‘ya los recogerá el barrendero’. Tú, que tocas el claxon sólo 2 milésimas de segundo después de que el semáforo se ponga verde, incluso teniendo 5 coches delante. Tú, nunca dejas salir antes de entrar. Tú, que por la calle adelantas al resto de peatones solo por ir delante de ellos. Tú, que cuando llevas a tus hijos al cole no sólo no facilitas a otros vehículos el cambio de carril, si no que aceleras y nos deleitas a todos con una sonora pitada. Tú, que te sientas siempre en los asientos azules del bus reservados a los ancianos….
Tú, date cuenta que el mundo no gira alrededor tuyo, que no eres nada. Levanta los ojos al cielo y mira las estrellas, quizás así te des cuenta del gusano insignificante que eres. Si todos lo hiciéramos de vez en cuando el mundo funcionaría mejor.




